¿Qué no conviene compartir nunca?
Nada que sirva para ubicarte, para entrar a tus cuentas o para sacarte dinero. La regla práctica: si no se lo dirías a un desconocido en la parada del autobús, no lo digas por cámara.
- Dirección, lugar de trabajo o escuela. La ciudad alcanza para conversar; el domicilio no le hace falta a nadie.
- Número de teléfono y redes personales. Al menos hasta que haya confianza de verdad, y eso no ocurre en la primera charla.
- Contraseñas y códigos de verificación. Jamás. Ninguna persona legítima los necesita.
- Datos bancarios o de tarjetas. Ni completos ni “solo los últimos números”.
- Fotos o documentos de identidad. Tu cédula no es material de conversación.
